miércoles, noviembre 05, 2008

Interpretación lacaniana de Cinema paradiso

A Iván, por invitarme a ver la película Cinema paradiso y sobretodo porque un día, sin venir mucho a cuento, me presentó a un lacaniano estaliniano un tanto loco llamado Slavoj Zizek...

Mi interpretación de Cinema paradiso está ligada directamente a la dialéctica del deseo, es una interpretación lacaniana ortodoxa. Al menos eso creo. Esta dialéctica, a su vez, se hace patente de manera paradigmática en el cine, con cómo éste atrapa nuestro deseo, estimula nuestra fantasía, etc. A la que vemos una película que capta nuestra atención ya hemos empezado a imaginarnos nosotros en la situación de los personajes, nos pensamos a nosotros como tal o cual personaje, cómo hubiéramos reaccionado nosotros en situaciones similares, cómo discutiríamos con ellos, incluso, en ocasiones, pensamos qué sería de nosotros en compañía de personas así, si les lleváramos la contraria, si nos enamorásemos de ellos, etc. Cuando ocurre todo esto la película proyectada ha capturado nuestro deseo y la pantalla, ahora, no sólo nos muestra una historia sino que, además, se establece en el lugar donde proyectamos nuestra fantasía. En el cine, en definitiva, se hace patente de manera clara como deseo y fantasía están estrechamente unidos. Es más, bajo mi punto de vista, todo esto está íntimamente ligado con el amor. De aquí que la mejor manera de homenajear al cine vía el cine sea por mediación de una historia de amor. Cinema paradiso acierta de lleno en esta cuestión.

Así pues, en nuestra película el joven Toto se enamora de Elena, ella podríamos decir es la pantalla donde él puede proyectar sus deseos, donde éstos pueden constituirse, ella tiene un algo que es más que ella misma que activa y constituye su deseo. Toto puede imaginarse un guión junto a Elena, fantasear, imaginarse una relación con ella, lo que será su vida en su compañía, sus proyectos conjuntos, etc. El deseo siempre tiene que ver sobre todo con un guión, en contra de lo que nos dice el sentido común no nos enamoramos de una cosa (de un rasgo físico o del carácter, porque se han activado ciertas hormonas a nivel bioquímico, etc.). Elena se enamora de Toto exactamente por lo mismo.

Cuando el amor se ve truncado por la intervención del viejo Alfredo y otras circunstancias ocurre algo muy paradójico: por un lado, se abre una distancia entre ambos que no permite consumar el amor, de otro, precisamente esa distancia, en mi opinión, es la que hace que tanto él como ella sigan fantaseando el uno con el otro, pensando como hubieran sido sus respectivas vidas en caso de seguir juntos, que habría pasado si..., etc. Abierta la brecha entre ambos Toto queda sumido en la melancolía, ha perdido aquello que activaba su deseo, ha perdido a Elena, de aquí que la busque, a ella, a ese algo que es más que ella misma, en muchas mujeres pero siempre sin éxito. Esto está estrechamente relacionado con su obsesión neurótica por su profesión. Toto, ahora ya Salvatore, ha quedado atrapado, refugiado, en el cine. Quizá el cine le sirve a la vez de mecanismo compensatorio de su deseo frustrado pues a través de él puede seguir deseando. La madre de él sabe eso y se lo dice el día de su vuelta al pueblo pasados más de treinta años. En esta vuelta al pueblo él sigue buscando a Elena, en el cine, en las calles, por todos sitios. El encuentro con la hija de Elena es muy gráfico: Toto, ve a Elena, no a su hija, es como si el tiempo no hubiera transcurrido para él, sigue instalado preso de su antiguo deseo.

Finalmente ocurre el encuentro y tienen su particular romance nocturno, puntual. Elena, bajo mi punto de vista, es consecuente porque sabe que sólo cierta distancia, no una distancia espacial por supuesto, es lo que ha sido condición de posibilidad de que tanto ella como él hayan continuado fantaseando el uno con el otro, que hayan seguido enamorados todo ese tiempo. Una vez se viola esa distancia el amor se evapora como el humo, el deseo deja de constituirse, ya no queda espacio para la fantasía. Ella no toma esa decisión de manternerse a distancia condicionada por las circunstancias sociales, ella le quiere de verdad, apuesta por el amor. Cabe fijarse en que con el cine pasa exactamente lo mismo, si te aproximas mucho a la pantalla dejas no sólo de ver la película sino que también pierdes la capacidad de imaginar, de dejarte llevar con los personajes, etc. Bajo mi punto de vista, la famosa historia del soldado y las 99 noches tiene que ver precisamente con esta distancia. Elena lo deja en esa distancia necesaria para el amor, el chico se va la noche 99 sin llegar a la 100 para mantener su amor hacia la chica de la habitación, Elena sabe que sin esa distancia el amor entre ambos sucumbiría, el soldado que toda su fantasía se vendría abajo si la noche 100 subiera a la habitación. La historia de las 99 noches es la historia de Toto y Elena, es la paradoja del amor. El amor cortés reflejaba todo esto muy bien pero no es el tema aquí ahora.

La película Cinema paradiso es un gran homenaje al cine porque, entre otras cosas, muestra que si el cine y la dinámica del deseo, del amor, están estrechamente relacionadas, cada vez que vemos una película que nos llega, en cierto sentido, nos estamos enamorando de ella.

Por otro lado, encontramos en la forma curiosa de actuar de Alfredo, una nueva paradoja. Hemos dicho más arriba que el deseo tiene que ver más con un guión que con el apego a un objeto, a un rasgo peculiar físico o de carácter, etc., de aquí, por otra parte, su relación con el cine. Pues bien Alfredo, en efecto, le dice a Toto que "la vida es algo más difícil que en las películas" pero él en el fondo está introduciendo en su propio deseo, en su guión, a Toto. Vamos que Toto queda preso del guión de la “película”, del deseo, de Alfredo. Evidentemente, esto es lo que aborta el deseo, el guión, la fantasía, del propio Toto cuyo centro era Elena. ¿Se ve la paradoja? De un lado, Alfredo al someter a su propio deseo a Toto está realizando, afirmando, su guión por lo que se enfrenta con su propio consejo a Toto de que "la vida es algo más difícil que en las películas", quiere que Toto sea el personaje de su película, quiera afirmar su película, etc., por otro lado, en la medida que niega el guión de Toto, ahora sí, es coherente con la famosa frase. Lamentablemente (o no), Toto queda atrapado en el sueño de Alfredo.

Aquí cabe preguntarse: ¿Cuando en el amor se encuentran dos deseos, dos guiones, no intenta cada uno de los miembros de la pareja hacer con el otro lo que Alfredo hizo con Toto?


Un último detalle de Cinema paradiso no poco importante: el final de la película, el regalo de Alfredo. Nuevamente encontramos el cine como paradigma de lugar que realiza nuestro deseo, nuestras fantasías. Alfredo le regala a Toto justo lo que él anhelaba y que la Iglesia censuraba en las películas (los besos, el sexo, las carícias, etc.) que están ligados de uno u otro modo al amor. Pero con este gesto poético Alfredo no sólo regala a Toto aquello que la Iglesia censuraba y que él quería de pequeño sino también lo que él mismo ha censurado a Toto al negarle su historia con Elena, esto es, la realización de su deseo. Lo paradójico, es que la censura, la falta que lleva aparejada, alimenta aún más el deseo. El recorte de las películas alimentaba el deseo de ver esas escenas prohibidas, la imposibilidad de consumar el amor con Elena retroalimenta el amor de Toto hacia ella. Con el regalo final, de alguna manera, Alfredo suple esa falta o como mínimo se la muestra a Toto de forma que pueda reconstruir su propia biografía y salir adelante desde el punto de vista amoroso.

Alfredo sabe lo que hace en cada momento: es un maestro de la dialéctica del deseo y lo es porque se ha pasado la vida viendo películas, porque es capaz de verlas estando ciego. Alfredo es un discípulo aventajado de Freud y Lacan y lo es no por haber seguido sus cursos sino por haberse pasado la vida viendo cine.

5 comentarios:

roser dijo...

Me ha gustado mucho tu explicación de la película, aunque haya cosas en las que difiero.

Si hacemos una hermenéutica de la película debemos entender que hubo una primera película en la que Helena no volía a aparecer más, por tanto no quedaba claro si lo abandonó aquella noche o no. Por otra parte la explicación que dio el director con la nueva película, añadiendo el encuentro amoroso con Helena, responde a una demanda del público, pero quizás no pensada en el momento de hacer la película.

¿Por qué digo todo esto? Porque la historia, es cierto, quedaba coja y sin respuestas. Es importante destacar esto, pq realmente la primera película juega con los propios deseos del espectador, en tanto que vivimos, somos o compartimos en el film la vida de los personajes.

Respecto a eso que decías del guión... bueno yo no lo describiría así. El deseo es justamente lo que hace que nos movamos pero, pensando detenidamente si el amor debe ser sólo deseo, sólo un guión marcada de tus propios sentimientos, entonces convertíriamos el amor en algo predecible y egoista. No digo que en ciertos casos, el amor se convierta en eso. Pero yo me haría una reflexión (quizás menos lacaniana) sobre la unión en el tiempo de ciertas personas, consumadas o no sus amores, por ejemplo los cincuenta y cinco años que Florentino Ariza pasó esperando al amor de su vida Fermina Daza!

Me parece demoledor! Muy bueno el texto!

Edmundo V dijo...

La historia de Florentino y Fermina me parece, en lo que concierne a la apertura de una distancia involuntaria inicial entre ambos que sigue alimentando el deseo de él y de ella, muy similar a la de Salvatore (Toto) y Elena.

La diferencia entre ambas historias es precisamente que cuando se rompe esa distancia momentáneamente, y Florentino y Fermina se acercan en su juventud tras haber estado separados un tiempo en contra de la voluntad de ambos, ella sale corriendo porque su fantasía y lo que ve en él en directo ya no se corresponden. Esto es justo lo que evita Elena manteniendo a Salvatore, tras la cita nocturna del coche, a distancia.

Shelley dijo...

Sí, por supuesto. El caso de Fermina es precisamente ese. Pero... y Florentino?

Bueno da igual, es un debate demasiado profundo para hacerlo escrito, jejeje. Queda pendiente!

Un beso!

miguelGutiérrezÁlvarez dijo...

hay aspectos del comentario que no comparto pero otros muchos en los que no habia caido y me parecen geniales!
La pelicula me ha parecido magnifica, sin entrar en aspectos del cine mas tecnicos que desconozco por completo, la historia es magica. Lo es sobretodo , para mi, durante la primera hora, hasta que ocurre el incendio. Aunque despues tambien me ha gustado, he llegado a sentir melancolia de esos momentos que narraban la infancia de Toto y su emocionante relacion con Alfredo.
Desconocia que existiera otra version mas extensa, yo he visto la primera segun os leo, en la que Elena no ha vuelto a aparecer. Yo personalmente ni la he echado en falta. Aunque en la vida del personaje estuviera presente 30 años, su peso en la pelicula me parece mucho menor. Creo que la verdadera historia de amor ( aunque no amor romantico) esta entre Toto y Alfredo. Es el motor de la pelicula a mi entender, por eso al ver que empezaba tu comentario dando tanto importancia a Elena, me ha incluso extrañado.
La interpretacion de la historia de los 100 dias bajo la ventana me parece excelente, recuerdo haber pensado lo mismo cuando lo contaba Alfredo ( he visto la pelicula en varios dias, por eso digo lo de recuerdo). Sin embargo Toto no hace lo mismo que aquel soldado de la historia, en aguanta mas de 100 dias ( el 15 de agosto ya estaba, y el dia que se fue era nochevieja), y cuando se va, lo hace sintiendose rechazado ya que alguien salio a la ventana, pero para cerrarla (aunque parece obvio que era Elena, pero eso el no lo podia saber en ese momento ya que cerro los ojos)
Para acabar, me ha gustado lo que dices que Alfredo dirige sobre Toto su pelicula, pero quizas no sea tanto eso. Alfredo no estaba satisfecho con la vida que habia llevado, se lo decia a Toto en la cabina del Cinema. Creo que lo que intentaba era no ver reflejados en Toto los mismos errores que el creia haber cometido. Por tanto creo que mas que dirigir su vida hacia un camino concreto por decirlo asi, intentaba desviarla de un camino concreto, el camino que el mismo habia vivido, el camino que sabia por experiencia propia que no le llevaria muy lejos en la vida. Por eso, para que tenga la posibilidad de triunfar creo que influye en sus decisiones, por eso le dice " no quiero oirte mas, solo quiero oir hablar de ti"

Nada mas, decirte que he entrado ya que estaba buscando una interpretacion para el final de la pelicula con el regalo de Alfredo, y sigo ahi pensando sobre ello jajaja. Por cierto, Toto deberia haber vuelto durante esos treinta años , no puede ser que se desentendieran de esa manera el y Alfredo. Eso no tiene explicacion, no la aceptare. Con los años, tanto por el como Alfredo, deberia haber vuelto a verle.

Saludos y Gracias!

Edmundo V dijo...

Hola Miguel,

Me ha gustado mucho tu comentario. Gracias. Te contesto en forma de píldoras porque voy algo justo de tiempo.

En tus apreciaciones haces referencia al afecto melancólico, creo que es clave en la película. Tanto Elena como Alfredo se encuentran unidos mediante un fuerte vínculo afectivo a Toto, toda la historia de Toto hasta Salvatore estará marcada por la pérdida de ambos.

A este respecto me parece muy acertada, con algún matiz, tu valorización de la relación entre Toto y Alfredo. Yo diría que más que ser más “auténtica” que la relación con Elena tiene un carácter distinto.

Respecto a como introduce Alfredo a Toto en su fantasía, lo que afirmas es completamente coherente con mi posición. Fíjate que la fantasía suele ser, precisamente, el lugar en el que realizamos aquello a lo que, por unas u otras circunstancias, renunciamos en nuestras vidas. Es un mecanismo consolador que en la vida, en ocasiones, nos juega muy malas pasadas. Me parece interesante la diferencia de matiz que introduces entre “dirigir” ( “introducir” en la fantasía propia) y “desviar” (de la vida que uno mismo ha tenido). Así, no obstante, quizá esa desviación sea, justamente, desviación respecto de la vida propia frustrada para acceder al ensueño de una vida no frustrada (de “triunfo” según tu caracterización de la misma)...

Saludos y gracias a tí.