lunes, octubre 27, 2008

El método en Maquiavelo

Escribo esto teniendo como excusa colgar esta foto de Maquiavelo traída de primerísima mano desde Florencia por una compañera de clase...

La obra de Maquiavelo se condensa en muy pocas páginas, los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, El Príncipe, los ensayos sobre el arte de la guerra y alguna obra teatral. Sin embargo, en tan poco espacio nunca se dijo tanto, incluso uno tiene la impresión de que cada vez que vuelve sobre un mismo texto del canciller encuentra siempre nuevos elementos de reflexión, nuevas lecciones.

Vamos a poner hoy la atención en su método. Dos momentos cabe resaltar de su método: Por un lado, el primer momento, que podríamos denominar una mirada atenta, teórica en el sentido clásico del término, que consiste en dar un paso atrás, esto es, poner en suspenso la moral, la fantasía, la pragmática, todo lo que estorba el que su objeto de estudio se muestre como tal, para atender a lo que él denominaba la verità efecttualle della cosa. Maquiavelo deja que su objeto de estudio hable por sí, deja hablar a la cosa, a la cosa política, que muestre su verdad por sí, liberada de nuestros juicios morales, fantasías y ensoñaciones. El florentino nos escribe: «Siendo mi propósito escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad real de la cosa que a la representación imaginaria de la misma». La imaginación, las fantasías, la moral, la religión, etc. ocultan la cosa, no la dejan hablar, establecen un velo que nos incapacita para la observación de su verdad, para escuchar su verdad. Por otro, segundo momento, una vez tenemos esa verdad, el método se orienta a la praxis, al qué hacer y cómo hacerlo. La praxis aquí, si quiere ser consecuente, responsable, deberá atenerse a la verdad de la cosa, al ser de la cosa, no a lo que debería ser. El método, en este segundo momento, es flexible, se ciñe a la verdad de la cosa, a las circunstancias, a la coyuntura que ya nos ha hablado en el primer momento. Maquiavelo no tiene remilgos: incluso, caso de encontrarnos en situación de excepción, esto es, con la comunidad ética, sus usos y costumbres, en riesgo de desaparecer, cuando la corrupción y la degeneración dominan, si queremos ser consecuentes, si somos responsables, se impone el suspenso de la moral. El mayor crimen en situación de excepción sería precisamente no recurrir al mal en nombre de una u otra norma moral sagrada si eso nos lleva al peor de los desastres: el fin de la comunidad ética. Concluye Maquiavelo: «aquellos que no saben cambiar de método, cuando los tiempos lo exigen, sin duda prosperan tanto que su marcha se concuerda con la de la Fortuna; pero se pierden cuando esta llega a cambiar. Por lo demás, pienso que más vale ser demasiado atrevido que demasiado circunspecto…».

En ambos momentos, por tanto, se contempla la suspensión de la imaginación, de la moral: en el primero como exigencia para acceder a la verdad, en el segundo, caso de excepción, con vistas a recuperar la vida ética porque, paradoja, del mal, aunque nos cueste creerlo, también es posible que advenga el bien.

6 comentarios:

Ender el Xenocida dijo...

Entiendo que la justificación para suspender la moral es considerar que se está en una situación de excepción: un riesgo claro de desaparición de la comunidad.
Sin discutir el mérito de su trabajo, el punto débil de este modo de proceder es la subjetividad de esa consideración.

Así, nos podríamos encontrar gobernantes educados por ese método que actuarían de modo totalmente diferente ante una misma situación. Uno podría suspender toda moral anterior y cometer asesinatos preventivos (de sus futuros posibles opositores)en nombre de la estabilidad futura del estado y del estilo de vida. Otro podría mantener las normas morales por considerar que la situación no es aún de excepción.

Este es el caldo de cultivo ideal para que gobernantes con tendencias inmorales o amorales justifiquen sus acciones vistiéndolas de filosofía política.

Ejemplo: Asesinatos justificados bajo el lema "era un momento revolucionario, de excepción y primaba la Necesidad Histórica" que alguna vez se ha dado en gobiernos de izquierda.
Ya ni hablo de los miles de ejemplos de otros gobiernos, en nombre del "mantenimiento de nuestro estilo de vida, que está a punto de desmoronarse" tan habituales, por ejemplo, desde la derecha norteamericana...
Saludos.

Edmundo V dijo...

Y estoy de acuerdo contigo pero no te ajustas a la cuestión pues la premisa es, precisamente, la situación de excepción.

Curiosamente todos los ejemplos que has citado no serían situaciones de excepción (tal y como tú das a entender) con lo cuál Maquiavelo las condenaría como tú, se aferraría en esos casos a la norma moral. Vamos que no quedarían dentro de la cuestión maquiaveliana.

De todas formas, más allá de tu manera de poner ejemplos con tufillo reaccionario, lo que habría que pensar, esto sería la dificultad y a la vez el reto, sería cuáles son las condiciones que caracterizarían sin equívoco una situación de excepción. No refugiarse precipitadamente en la imposibilidad de dar con esas condiciones.

Carece de sentido, y lleva a la pereza del pensar, pervertir las condiciones del problema que plantea Maquiavelo, salirse de las coordenadas mismas del problema maquiaveliano, para, finalmente, atacarlo.

¿En situación de excepción tú defenderías la norma moral?

Ender el Xenocida dijo...

Tú mismo refuerzas mi argumento.
Para contestarte, necesito saber qué es una situación de excepción y cómo podemos reconocerla. Como siempre, necesitas ir a lo concreto para que podamos discutir.
Inténtalo!
Hagamos un ejercicio de imaginación. ¿Puedo hacerlo o me dirás que pervierto las condiciones del problema?
¿Qué consideraría Maquiavelo una situación de excepción actualmente (si fuera nuestro coetáneo)?

Saludos reaccionarios con tufillo reaccionario.

Edmundo V dijo...

En el post queda dicho qué es una situación de excepción. La cuestión no es cuando tenemos o no dicha situación sino habiéndola ¿pondrías la norma moral en suspenso o no? Eres durito de mollera.

De todas formas, dado que no eres muy ducho en hacer abstracción, una situación de excepción a tu gusto, vamos concreta concretísima:

Pongamos que eres un buen cristiano y sigues el precepto moral del "no matarás". Aunque no es necesario que seas practicante, dado que culturalmente perteneces a una comunidad de tradición cristiana occidental das por bueno ese precepto moral. Bien, ahora llegas esta noche a tu casa y te encuentras a un pavo violando a tu mujer y que ha cortado la cabeza a tus hijos y a tus dos hijas le hará lo mismo que a tú mujer cuando acabe contigo. Sólo hay una manera de pararlo: matarlo. ¿Sigues el precepto moral o lo descartas?

¿Quieres más concreción o no tienes suficiente? Las personas inteligentes piensan con abstracciones, con conceptos, no con ejemplos.

Te recuerdo que cuando Galileo estudiaba la caída de los graves en sus cálculos no consideraba una piedra volcánica sacada del Vesubio o un tontito flaquito con coleta que toca la guitarra, todo esto son concretos, que quedan recogidos por arte de abstracción (¡o abstracción!) en un punto con masa. Te imagino entonces a tí diciéndole al fundador de la física moderna: ¡Oh Galileo! Para hablar contigo de la caída de graves, digo, perdón de flaquitos, gorditos, manzanas rojas de x gramos, peras verdes maduritas, etc. es mejor ir a los flaquitos, los gorditos y las manzanas... Y eso, Galileo, cuanto más concreto todo ello mejor !

Ender el Xenocida dijo...

Cuando Maquiavelo pone como modelo de buen gobernante a César Borgia, lo alaba por eludir los preceptos morales y actuar de un modo eficaz, asesinando, engañando, etc... si es preciso a personas que podrían perjudicarlo. No son personas que hayan violado a su mujer, cortado la cabeza a sus hijos o que vayan a matarle necesariamente.
Maquiavelo considera, de algún modo, que la forma de hacer de Borgia es justificable, entiendo que porque está en una situación de excepción.
Bien, ¿cuál es esa situación de excepción?, ¿Cuándo un gobernante debe actuar de esa manera, según Maquiavelo y cuando no está justificado?

Creo que si nos esforzáramos en discutir constructivamente e ir del concepto a lo concreto, ejemplos e incluso analogías con la política actual se enriquecería mucho la discusión.

Siento ser duro de mollera y no tener suficiente con el ejemplo que acabas de darme del asesino. No me parece clarificador respecto del tema que se estaba tratando.

Saludos.

Edmundo V dijo...

Tienes de sobra con el ejemplo concreto y todo lo dicho. Piénsalo...

Cuando lo entiendas hablamos de Maquiavelo, César Borgia y la situación de Italia a finales del siglo XV, principios del XVI.

También de las situaciones de indigencia atroz, de terrible injusticia que dan lugar a la insurgencia y otras...

Saludos lunáticos.