miércoles, agosto 23, 2006

«Los amantes» de René Magritte


De un amante de Greta Garbo, de alguien que la ama y la amará siempre porque no podrá jamás realizar su amor hacia ella, porque siempre la sentirá como falta, como ausencia, pues ella es imagen, forma («eidos»), concepto.


Partiendo de la tesis de Aristipo y Epicuro que nos considera cuerpo, «carne» en sentido fenomenológico, sujeto de emociones y pasiones, seres sintientes, polvo enamorado diría de forma poética, subyace subterránea, manejando cual titiritero el quehacer del humano constuido en sujeto, la dinámica del deseo. Esta es una premisa básica del materialismo filosófico que parte de Aristipo y Epicuro para llegar hasta Marx pasando por Spinoza, el Marqués de Sade, D'Holbach y otros.

De entrada, el sujeto cree que piensa libremente, delibera y elige a su antojo, pero la realidad es otra muy distinta. ¡Todo es mucho más perverso! Tras la ilusión de la razón, del libre pensamiento, se encuentran las razones de ese algo del cuerpo que llevamos siempre con nosotros y nos es desconocido. Freud lo llamó inconsciente, Agamben se refiere a ese algo de nosotros en un sentido más amplio como nuestro Genius. ¿Quién controla sus miedos y sus fobias? Tú, -¡ Sí, tú !- que lees este texto, ¿crees que ahora estás pensando lo que se te antoja? ¿Por qué ahora piensas lo que piensas y no otra cosa? ¿Cómo se da la relación entre el pensamiento de mover tu mano y su movimiento de facto? El libre albedrío, como la inmortalidad y la existencia de Dios más allá de nuestro pensamiento, son las tres grandes mentiras de las tres religiones monoteístas del Libro. La sublimación del libre albedrío, las diferentes metafísicas de la libertad, son argucias propias de los sacerdotes que teorizan acerca del «cuerpo caído», de aquellos que demonizan toda forma de materialismo filosófico.

En eso que hemos dado en llamar Genius se aloja el deseo, un deseo que siempre es imagen y que, por tanto, tiene su propia gramática, su propia lógica. La dificultad de expresar el deseo, el hecho que siempre habite en nuestra intimidad respecto a lo Otro e, incluso, respecto a nuestra conciencia misma, reside precisamente en que dicho deseo está constituido por imágenes. Media un hiato abismático entre palabra e imagen, aquella no puede aprehender a ésta, de aquí la dificultad de su expresión. Además, la imagen constituyente del deseo es transgresora y mágica a la vez, es un espectro que habita en nuestro interior y que dictamina, en función de una dicotomía entre placer y displacer, cuál es nuestra práctica cotidiana e incluso qué es aquello que pensamos, lo que adviene a nuestra conciencia, lo que aparece a nuestro yo. Resumiendo, la tesis es que la compasión, el odio, la angustia, el hambre, etc. que afloran frente a la imagen constituyente del deseo producen nuestro pensamiento.


Así, el amor en tanto que deseo, "inclinación a", "predisposición erótica a", sigue toda esta lógica. El amado moviliza a la amante, la amada moviliza al amante pero aquí, esto es lo importante y la clave que hay que entender, la amada o el amante no son los individuos concretos sino las imágenes respectivas que constituyen el deseo de uno y otro. Así los dos amantes anónimos del cuadro de Magritte sólo pueden aparecer sin rostro, cubiertos por un tupido velo, pues el deseo no está constituido por los rostros, símbolos de identidad cual nombre de los concretos, sino por la imagen constituida en los respectivos Genius de uno y otro enamorado. Sólo amamos la imagen que constituye nuestro deseo. En este sentido, el amor jamás puede consumarse, siempre es vivido como ausencia, como falta, como frustración, y ello es consecuencia del carácter inconmensurable entre imagen (forma, «eidos») e individuo concreto.

Hay una sentencia muy simple de Calderón de la Barca que me tiene cautivo, que desde hace muchos años me sumergió en un hechizo del que no me es posible escapar: «La vida es sueño». En ningún otro lugar como en los sueños se manifiesta de forma tan clara esa identidad, esa conexión, entre deseo e imagen. Nuestra vida, la realidad vivida, en tanto que atravesada por la dinámica y forma constitutiva del deseo, es efectivamente sueño, sólo sueño.

12 comentarios:

Ender el Xenocida dijo...

En efecto, esclavos de los deseos, de la condición social y de nuestros genes. Nuestros cuerpos son máquinas de transporte y difusión de esos genes. La cultura, la sociabilidad, la familia y la política no son más que el resultado de la evolución por selección natural de nuestro acervo genético. En mi opinión no existe ningún SALTO cualitativo entre las demás especies y la nuestra. Hay diferencias enormes pero no somos en absoluto más especiales que una ameba. Veo en tu artículo una reafirmación de esta tesis.
Saludos.
PD: Sigo esperando que me avises desde aquel día...
Ender el Xenocida.

Edmundo V dijo...

Hola Ender...

Primero de todo darte las gracias por participar en este rinconcito dedicado al pensar...

No comparto un naturalismo estricto y considero que no es ese el materialismo más profundo.

Según mi parecer, con vistas a conocer la realidad es preferible pensar ésta como un conjunto infinito y estructurado en varios niveles materiales inagotables, cada uno de los cuáles tiene su propia lógica, su propia forma de movimiento, y que, además, se encuentran interrelacionados entre sí.

Si quieres puedes considerar como denominador común a los diferentes niveles de realidad su carácter material, corpóreo.

Pero, por ejemplo, no creo que sea posible explicar las formas de movimiento materiales propias del nivel social restringiéndonos estrictamente a las formas de movimiento propias del nivel biológico. Se me hace difícil imaginar una explicación de un fenómeno social y cultural como puede ser, por ejemplo, considerar moral o inmoral "el aborto" o atender a la lucha de ideas acerca de la noción de aquello que es "lo justo", en clave estrictamente biológica ("de genes"). Este reduccionismo de todos los niveles de la realidad a un único nivel de realidad fue mi común entre materialistas ilustrados del Siglo XVIII.

No entro en una consideración más profunda acerca de mi texto y lo que expones porque no expresas cómo extraes de mi texto tus conclusiones naturalistas.

Respecto a lo de quedar... pogamos fecha y hora a la cita aquí, así es más romántico... No tendré más excusas sentimentales aunque, ya se sabe, un cuerpo casi todo lo puede.

Anónimo dijo...

Primero, Felicidades por tu blog. Es un oasis en el desierto de las Web.

Lo que tu denominas nivel social, ya que te es útil diferenciar la realidad en diversos niveles, puede verse como la conducta de un homínido que vive en tribus. Hay infinidad de estudios y literatura sobre las bases biológicas de nuestra conducta.
Un punto muy interesante de ésta son las teorias sobre el altruismo entre individuos de una misma especie. Esto se da en las especies más socializadas, como la nuestra. Un individuo parece ser capaz de buscar el bien de la especie o de otros individuos semejantes a él (con acervo genético similar) por encima de su propia supervivencia. (Grupo de amigos, su familia, su país -patriotismo-) El ente que intenta sobrevivir es el gen, que se copia a sí misma con cada generación, no necesariamente el individuo, de ahí la posibilidad de altruismo. Lo moral o inmoral son abstracciones que casi nadie sabe definir, ya que son relativas a la tribu y al hábitat. Parece que dependen de su UTILIDAD a largo plazo, y evidentemente cambian a lo largo de la historia.
Entiendo que nociones como moralidad, justicia, etc... se nos antojan extrañas. Es difícil definirlas y pronto se entra en contradicciones en cualquier discusión. ¿Por qué?. Emergen de nuestros instintos y de las conductas aprendidas u observadas de nuestro semejantes.
Comprendo tu opinión. Mi visión de la realidad no requiere quizá de un nivel de complejidad así, no lo creo necesario. Para mí esto no es "reducir" (reduccionismo). Para mí, tus niveles de realidad interelacionados con su propia lógica y forma de movimiento me parecen "accesorios". Creo que estamos más tranquilos si la descripción que damos de la realidad es muy compleja porque eso nos hace creer que nosotros también lo somos (y por extensión, que somos muy especiales). Por cierto, ¿por qué hablas de niveles materiales inagotables? ¿No podrían ser finitos o estar cuantizados? Tal vez sólo nos parecen inagotables debidos a nuestras propias limitaciones.
PD: No pretendo convencerte, sólo ser fiel a tu invitación en la cabecera del blog.

Bueno, lo de quedar, OK, sabes que soy un romántico debido a mi gen del romanticismo. Jueves noche. Pero la última vez ni siquiera me diste una excusa sentimental (la hubiera aceptado sin problemas, ya sabes que eso es prioritario para mí también)...
Ender.

Edmundo V dijo...

Lo del jueves confirmado, a las 21h pasame a buscar por el vinyeta... estaré allí, envuelto en mi eterna melancolía... que lastre esto de ser un esclavo hiperbólico del deseo... mi imagen me asfixia, me paraliza...

La discusión acerca del naturalismo continuará en breve por aquí!

Edmundo V dijo...

La discusión terminó en un bar, cara a cara... cómo debe ser... haciendo fluir las palabras en el diálogo...

mirza dijo...

te leo a diario...eres mi adiccion!!

mirza

Edmundo V dijo...

Gracias por tu comentario.

Espero no llegar a ser nocivo.

gemma dijo...

He llegado aqui por esto:
http://www.youtube.com/watch?v=16qwmEUnJsQ
Gemma

Edmundo V dijo...

Gracias por el enlace Gemma.

carmeloti dijo...

Estimado pensador;

Creo que las dicotomías del ser y el pensar, del mundo conceptual al mundo real, lo diseccionas hasta el límite, y sí que es cierto que somos lo que pensamos y amamos lo que proyectamos, no vemos la imagen real del amado sino la visión alterada por la percepción y el conocimiento del sentimiento AMOR, que cada cual construye...

SOLAMENTE DECIRTE QUE ME ENCANTA LEERTE, DETESTO LA GENTE QUE SE QUEDA SOLO CON LO QUE VEN SUS OJOS

carmeloti

Edmundo V dijo...

Es increíble el éxito de esta entrada, es la que más visitas recibe de todo el blog.

Debo sincerarme contigo y decirte que hoy no reconozco en muchas de las cosas que digo aquí. El post era sólo una intuición de lo que hoy caracterizaría bien como narcisismo, bien como fantasía... No obstante es posible un amor fuera de eros, a saber, el agapé (aunque con reservas)...

Muchísimas gracias por tu comentario Carmeloti.

Saludos sofofílicos.

vfedor dijo...

por alguna casualidad dí con esta lectura del velo. Aplaudo tanta profundidad.